Habría sido un escribano quien, para protegerse, develó el paradero de Ana Frank

En el libro “La traición de Ana Frank”, de la canadiense Rosemay Sullivan, un equipo especializado en casos sin resolver, convocado por el cineasta Thijs Bayens y dirigido por un ex agente del FBI, postula que el delator del paradero de Ana Frank, la niña del “Diario” que murió de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen, habría sido un importante abogado de la comunidad judía de Ámsterdam, Arnold van den Bergh, que intentó, sin éxito, proteger a su propia familia de los nazis.

Fueron necesarios seis años de investigación y un equipo de 20 historiadores, criminólogos y agentes del FBI para dar con esta teoría que, sin embargo, fue construida sobre “pruebas no concluyentes”, informaron los diarios españoles ABC y El país.

Lo que se presenta en la prensa internacional como la revelación de uno de los misterios más controvertidos de la Segunda Guerra Mundial, parece no ser tan así en los papeles, o al menos conservar muchas de las incógnitas e intrigas iniciales sin posibilidad de ser dilucidadas, ni siquiera, por el equipo citado.

“Hemos investigado 30 sospechosos en 20 escenarios diferentes, lo que nos deja con un escenario al que nos gusta referirnos como el más probable -explicó en una entrevista Bayens, responsable de reunir al equipo por el agente retirado del FBI Vincent Pankoke, e inmediatamente advirtió:- No estamos 100% seguros”.

En agosto de 1944, los nazis dieron con el escondite de la familia Frank y la deportaron al campo de concentración donde Ana murió de tifus. Era primavera de 1945. La prueba que corrobora la teoría sobre la traición del escribano es una nota transcripta en 1946 por Otto Frank, padre de Anna, mientras hacía sus propias indagaciones sobre el destino de su familia, informó Pieter van Twisk, citado como líder de la investigación.

Entre julio de 1942 y agosto de 1944, Ana Frank se ocultó con sus padres, su hermana y otras cuatro personas en el anexo de un edificio ubicado en el corazón de los canales de Ámsterdam. Todos terminaron arrestados y deportados a los campos de exterminio. Las hermanas Ana y Margot murieron en Bergen-Belsen. Ana tenía 15 años. De los Frank solo sobrevivió el padre.

El nombre de van den Bergh apareció en una nota anónima remitida a Otto una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Aún se desconoce quién la redactó. El original no se pudo encontrar, pero el investigador halló en el archivo del hijo del policía que siguió el rastro de esa información una copia hecha a máquina por Otto Frank. Esa es la prueba citada en el libro.

Presuntamente, en ese papel se le informaba al progenitor que los datos de su refugio “fueron reportados la Jüdische Auswanderung (oficina de emigración judía) por A. van den Bergh”, quien “vivía cerca del parque Vondelpark, en Ámsterdam” y quien habría confeccionado una lista de direcciones para ese organismo”.

La Jüdische Auswanderung era el departamento alemán de emigración judía encargado de enviar compatriotas a campos de exterminio en Alemania y Polonia entre 1941 y 1943. La información que concentró las pesquisas de Van Twist ya había sido analizada tras la guerra pero la policía determinó que las acusaciones contra el escribano eran infundadas.

Los diarios personales que Ana Frank escribió entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944, publicados por su padre en 1947 con el título de “El diario de Ana Frank”, devenidos en uno de los libros más reeditados del mundo, relatan su historia como adolescente y los dos años de encierro durante la ocupación alemana en los Países Bajos.

Publicado por: Pablo Kulcar

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