13 de julio Día Mundial de la furia Rockera

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El Día Mundial del Rock se comenzó a celebrar el 13 de julio de 1986 para conmemorar los dos conciertos simultáneos del Live Aid, uno en el Estadio Wembley (Londres, Reino Unido) y otro en el Estadio de Kennedy (Filadelfia, Estados Unidos).

En 1985 varios grupos y cantantes de renombre decidieron participar en este evento que tenía como objetivo lograr fondos para combatir la gran sequía entre 1983 y 1985 en la región árida del norte de Etiopía. En ella se produjo lo que se denominó “el infierno de la tierra”, cuyas consecuencias fueron muertes masivas en parte de la población, por falta de agua y alimento.

 La cadena de televisión BBC mostró en imágenes al mundo lo que ocurría y esto impulsó al músico y actor Bob Geldof a viajar personalmente al lugar. Una vez allí, conmovido por una realidad que lo superaba, creó la fundación Band Aid Trust, la que intentaría generar  algún tipo de ayuda para una situación a la que el mundo le daba vuelta la cara. Sea ya, por falta de interés económico o simplemente por ese autismo social que desarrollan  las naciones más ricas, frente a lo que sus propias políticas generan en las naciones más pobres.

 Geldof y su amigo Midge Ure, cantante de Ultravox, lograron comunicarse con la mayoría de los grandes y reconocidos artistas del rock europeo de la época y logró se hicieran presentes, de alguna manera voluntaria, en el evento. Esta participación género un gran éxito y fue el primer concierto mundial con  estas características solidarias. La música lograba traducir en hechos lo que  sus letras y el rock particularmente, venían  sonando desde casi su nacimiento, una prosa rupturista y combativa, que ahora se movilizaba de forma organizada 

La recaudación superó los 100 millones de dólares, el concierto fue retransmitido en directo vía satélite en más de 72 países y fue uno de los eventos musicales más vistos en todo el mundo y tuvo una duración total de 16 horas

Evento en el Wembley Stadium

A las 12 horas del 13 de julio de 1985 se dio inicio al espectáculo llamado Live Aid (en español, Ayuda en directo) en el Estadio Wembley, de Londres, con los sonidos de las guitarras de Status Quo. Paradójico nombre ya que era eso mismo lo que se quería rescrebajar, la aceptación como algo normal de  muertes  masivas en cualquier pueblo o  parte del mundo y que manteniéndose  lejos de la TV, no eran cuantificables como tragedias.

Después tomarían el escenario The Style Council,  Adam Ant,  Nik Kershaw,  Sade, Spandau Ballet,  Ultravox  y luego  Elvis Costello, que tan solo armado de una guitarra eléctrica tocó el clásico de The Beatles: “All You Need Is Love”, logrando una gran respuesta del público.

Después vino Howard Jones, quien solo al piano interpretó una versión muy emotiva de su éxito Hide and Seek”. Luego subirían al escenario Phil Collins con  Sting y  Branford Marsalis juntos, tocando varios de sus éxitos con piano, saxofón y guitarra.

Un momento destacado fue la actuación de U2, quienes tocaron una dura versión de “Sunday Bloody Sunday”. Durante su segunda canción, el líder de la banda, Bono, bajo del escenario y subió a una mujer del público a acompañarlo. Este hecho fue trascendental, convalidó en imágenes el espíritu solidario de hermandad, que el evento  intentaba imponerle a la jornada. Bono hizo lo incorrecto, certificando que es esa la conducta que se espera de una estrella de rock

Poco después sale a escena la banda Dire Straits, liderada por uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, Mark Knopfler. Comenzaron tocando: “Money for Nothing”, su gran éxito de esa época, junto a Sting, para posteriormente interpretar “Sultans of Swing” y provocar un gran entusiasmo entre los espectadores.

Según el público presente, la mejor de todas fue la participación de Queen, quien se lució  tocando: “Bohemian Rhapsody,  Radio Ga Ga,  Crazy Little Thing Called Love, Hammer to Fall”,un fragmento de” We Will Rock You”  y “We Are The Champions”. Esta última, fue interpretada como un himno por todos los presentes. Mercury generó un clima de acercamiento genuino entre público y artistas, con la enorme energía que su registro vocal acostumbraba a impactar, a cualquiera sea su público

Es memorable la imagen de un Freddie, explotando en energía, y contagiando a  miles de fans, que casi como en una ceremonia o una danza ritual, respondían a cada gesto o acorde de guitarra, que saliese de un  piano que rugía con una fuerza, que después se pudo saber, era una doble exigencia para el músico, que ya por entonces tenía algunas dolencias de la enfermedad que lo llevaría a la muerte.

La actuación de Queen en Live Aid fue elegida a través de una encuesta musical como el mejor concierto de rock de todos los tiempos, con el 79% de los votos.

Sin duda, una de las presentaciones más recordadas es la del  vocalista Bryan Ferry, acompañado en guitarra por David Gilmour, uno de los líderes de Pink Floyd, interpretando el clásico: “Slave to Love”. El músico en ese momento se encontraba con su banda disuelta, debido a que se estaba en pleno juicio por los derechos y el nombre de su antigua y emblemática banda, contra su ex compañero, Roger Waters..Razon por la que la Banda como tal, no estuvo presente y su ausencia fue una marca de lo que el rock como producto cultural cooptado por discográficas, generaba en muchas agrupaciones, que por egos o simplemente discrepancias se disolvían, pero mostraban el lado oscuro, no ya de la luna sino de un entramado generador de dinero que no se rinde  

 Siguiendo con las horas del concierto, David Bowie interpretó de gran manera su gran éxito: “Heroes”, estaba pensado un dueto vía satélite con su colega Mick Jagger para cantar el tema en común, pero la tecnología metió la parta y no se hizo. Al finalizar su presentación, Bowie invitó a todos en todo el mundo, a recordar el motivo del evento, presentando imágenes que mostraban la crudeza de la situación que se vivía en Africa, a través de las pantallas instaladas en el estadio.

Cuando ya en la noche sobre Londres, alrededor de las 20, con más de ocho horas de concierto, se presenta George Michael junto a Elton John, interpretando “Don’t Let The Sun Go Down On Me”, un clásico de todos tiempos .La figura de Elton John era por ese momento un continuo desafío  al desenfado, sus personalidad carismática y excéntrica, invitaba a la fantasía  y sus melodías con un sello particular, se hacían dueñas del ambiente.

 Cerca de las 21, ya acercándose al final del evento en Londres, sale a escena The Who, quienes interpretan: “Love, Reign o’er Me” y “Won’t Get Fooled Again”, su clásico de fama mundial y fieles a su historial de “chicos malos “no respetaron los 20 minutos pactados, rompiendo de una patada el foco de luz roja que daba aviso a los intérpretes que su tiempo había terminado.

Después de casi nueve horas, el último artista en escena fue Paul McCartney, quien volvió a los escenarios, convencido por Geldof, después de 5 años de ausencia, luego de la impactante muerte de John Lennon. InterpretóLet It Be” al piano, acompañado en coro por Pete Townshend, Bob Geldof, David Bowie y Alison Moyet, logrando la emoción en una larga noche llena de estos sentimientos.

La unión de distintos músicos  en una interpretación, siempre configura un imaginario de hermandad que muy posiblemente pueda trasladarse a la vida de cada fan. Quizás durante los 3 0 4 minutos de un tema musical exista una comunión indestructible entre miles de personas, que tan solo vibran y se emocionan juntas, conscientes de la enorme potencialidad del arte en todas sus manifestaciones, como fuerza generadora de cambios,

Sobre el final Bob Geldof invitó a escena a todos las bandas y artistas que estuvieron presentes para interpretar  juntos la canción que fue escrita en 1984  para concientizar al mundo de la situación africana: “Do They Know It’s Christmas?” La misma fue interpretada por las 85 000 personas presentes en el Estadio Wembley, y marcó la historia de los eventos musicales para siempre.

La música le ganó a la política, a las estructuras, desde un show preparado bajo esas mismas características. Cada uno de los que allí cantaron lo hicieron conscientes de lo que se intentaba generar. La música disparada desde guitarras, voces, baterías y bajos, soplaron tan fuerte en el viento, como la letra del famoso tema de Bob Dylan: “Blowin’ in the Wind”, resonando todavía y como un eco de lo que fue aquella tarde, en cada repetición que la tv nos regale o nos la cobre, da lo mismo, mientras se vuelva a difundir alguno de los 2 conciertos que conformaron Live Aid en 1983El Live Aid de 1935 organizado