Sanders, de la épica al quirófano

“No estoy loco”, bromeaba con AS un Daniel Sanders que ya sin el uniforme, vestía una camiseta de tirantes en la que una pegatina en su hombro izquierdo era la protagonista. “No tocar”, se leía en el pósit que señalizaba el hematoma que lucía el australiano a consecuencia de la caída que protagonizó en la Etapa 10, donde sufrió una fractura de clavícula con la que acabó el Dakar. Abandonar la carrera nunca fue una opción para el piloto de KTM, que evitó pasar por la clínica médica del vivac para asegurarse su continuida. Y después de cuatro etapas con el hueso roto, ser quinto en la general y recibir el reconocimiento de finisher, a la épica le precedió el quirófano.
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Con información de UNAR AGENCY
