Por primera vez se guardaron las zapatillas

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Un paseo por el vivac del Dakar.

Son muchas las cosas que he ido cambiando o a las que me he ido adaptando desde mi primer Dakar hasta ahora. Lo que nunca he conseguido todavía es rebajar el peso de una maleta que siempre suele ser la más pesada de toda la Prensa española. Pero al menos de momento, no he tenido que echar nada de menos. Lo que sí podía añorar hace un tiempo eran los buenos desayunos o los pantalones cortos en jornadas de altas temperaturas, pero ni siquiera eso sigue siendo un problema. Mientras que la última barrera que me quedaba por romper a nivel de practicidad en el vivac, también ha llegado como una especie de rendición al confort absoluto.

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Con información de UNAR AGENCY