Nadal colgó la capa

Ya ha pasado un año de la retirada de Rafa Nadal. Una noticia que nunca quisimos que llegara, pero tenía que llegar. Como aficionados, nos habíamos acostumbrado a convivir con él. Era casi como un miembro más de la familia. Habían sido 22 años disfrutando juntos. Y también sufriendo juntos. Porque Nadal era éxito, pero también agonía. Eso le acercaba más, le hacía más humano, más terrenal. Y en esa proximidad aprendimos que si no podíamos ser Rafa con una raqueta en la mano, sí podíamos serlo en nuestras vidas. Cada día hay un partido que superar, unos más duros que otros. En el diccionario de Nadal no existía la palabra ‘rendirse’. Ni siquiera su retirada fue una rendición. Resistió hasta donde su físico le permitió hacerlo. Por él, hubiera seguido, pero su carrocería tenía otros planes. Otro paralelismo con la vida. Todo tiene un final. Nadal ya no está en activo, pero todavía le añoramos.
Seguir leyendo
Con información de UNAR AGENCY
