Matria, las madres de Malvinas
El documental Matria, dirigido por Jimena Chaves, tendrá su estreno en el Cine Gaumont el próximo 29 de mayo a las 20:30 hs. La película llega luego de un recorrido por diversos festivales nacionales e internacionales, donde recibió reconocimientos y menciones especiales por su abordaje sensible de la memoria y los derechos humanos
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LA PELÍCULA

Con una perspectiva de género y federal, el documental propone una reparación histórica sobre el tratamiento de la ausencia. La obra aborda la memoria como un proceso vivo, rescatando cotidianidades y las voces de diferentes madres de diferentes Argentina, cuyas vidas están atravesadas por un doloroso hecho en común: sus hijos fueron enviados a la guerra de Malvinas y no regresaron. No se conocen entre sí. El diálogo entre ellas deviene de una reflexión de la directora que las ha ido a buscar. Cada una cuenta con un refugio creado desde sus propios deseos. Desde allí, ellas renuevan la fuerza necesaria para abordar la incertidumbre de aquellos días. Los momentos de profunda intimidad se cuelan entre sus relatos orales y se intercalan con puestas en escena performáticas que transcurren en la inmensidad del paisaje litoraleño.
MATRIA desplaza el eje del conflicto bélico para centrarse en los sentires particulares. La película se adentra en cuatro universos íntimos que se reinventan bajo una maternidad marcada por el despojo, reivindicando las voces de mujeres que, tras décadas de silencio, finalmente logran poner en palabras partes de sus propias cicatrices.

Una detallado relato a cámara de cuatro madres de soldados caídos en el combate por la recuperación de las islas Malvinas, es una construcción del dolor que abunda en el cinismo de quienes intentaron prescindir de algo tan preciado como el amor de las familias por sus hijos. Las mamás cuentan con naturalidad infancias de chicos que fueron obligados y manipulados para enfrentar algo para lo que no estaban preparados. Una guerra es un hecho que desestructura todo, las cosas se transforman en cuestiones de vida o muerte. La fuerza que los impulsa es la de volver y así surgen los que son capaces de construir valor y enfrentar algo que está más allá de ellos mismos.
Así se comportaron miles de chicos que tuvieron que resolver cómo vivir. La lucha fue una opción que abrazaron con valentía y convicción en algunos casos, y en otros, como una sola posibilidad para poder sobrevivir.Todo esto para muchos tuvo un final, pero algunas madres no recibieron a sus hijos, no tuvieron un informe de lo que les pudo haber pasado, no tuvieron un cuerpo para aceptar su muerte y enfrentaron lo peor: la desinformación y la incertidumbre de hechos que, por su trascendencia, debieron ser esclarecidos de forma adecuada a cada familia y para cada caso específico.

La guerra se perdió y a pesar de los muertos, aquellas autoridades intentaron ocultar esta condición, como si tuviera más valor que la tragedia de la muerte. La falta de explicaciones en tiempo y forma por soldados desaparecidos en combate, se constituyó en una falta de respeto gigantesco. Chicos de 20 años, aproximadamente, fueron extirpados de su ambientes naturales, donde desarrollaban sus propios estilos de vida, y ese grupo de familiares no tuvo respuestas ni apoyos, frenta a la infausta espera de sus regresos.
Todo esto lo reflejan estas mujeres que van expresando a cámara, con hidalguía y entereza, las constantes desatenciones y la desidia cruel de esos militares para con lo ocurrido. Para ellos no era una tragedia nacional, sino algo a distorsionar en función de lo pueda registrar el relato histórico. Las familias, en muchos casos iban y venían de cuarteles, también se contactaron con abogados que les pudieron ayudar a verificar que los restos (que en algunos casos les eran devueltos) eran de sus hijos.
La Cruz roja comienza su indispensable participación para intermediar e intentar sanar cicatrices y acortar distancias. Luego la lucha se giganta por mayor reconocimientos, por la necesidad de dar un cierre presencial en el cementerio en malvinas, por exigir que no se los entierre como desechos circunstanciales de un conflicto bélico, sino que mantengan su identidad y su condición humana, después y más allá de su heroico deceso deceso.

El dolor no se diluye, adquiere nuevas formas de estar presente ,a veces en el orgullo patrio, otras en la resignación por la fatalidad, pero lo que no tolera es la indiferencia de una sociedad que debe acudir en su ayuda y rescatar su memoria con la responsabilidad que le cabe a cada sector.
ENTREVISTADAS
GONARIA FRANCISCA SORU
(Madre de Daniel Osvaldo Esturel, Rosario, Santa Fe)
ELMA PELOZO
(Madre de Gabino Ruiz Díaz, Colonia Pando, Corrientes)
MARÍA DEL CARMEN PENÓN
(Madre de Elbio Eduardo Araujo, Colón, Entre Ríos)
EMILIA FERNÁNDEZ
(Madre de Luis Roberto Fernández, Villa Ángela, Chaco)
ESCENA PERFORMÁTICA
VILMA ECHEVERRÍA
FICHA TÉCNICA
Dirección: Jimena Chaves
Producción: Mariana Pachioni, Carmina López,
Pamela Carlino, Jimena Chaves
Guión: Jimena Chaves, Carmina López
Fotografía: Patricio Mollar
Sonido: Jimena Chaves
Montaje: Agustín Sánchez Ordóñez
Producción ejecutiva. Pamela Carlino
Música Original: Francisco Funes (“El Abismo”)
DATOS TÉCNICOS
Idioma: Español
Género: Documental
Duración: 75 minutos
País: Argentina
Año: 2023
BIO DE LA DIRECTORA

Jimena Chaves (Paraná, Entre Ríos – 1986) es realizadora audiovisual y directora argentina radicada en Rosario, Santa Fe. Se formó en la Universidad Abierta Interamericana y en la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario, además de realizar una clínica audiovisual con la directora Lucrecia Martel en Barcelona, España. Cuenta con más de 13 años de trayectoria en el ámbito audiovisual.Matria, es su ópera prima documental.
PALABRAS DE LA DIRECTORA
“Mientras filmaba el documental “Lo que teníamos en la cabeza”, sobre ex combatientes de Malvinas, apareció una idea que me atravesó por completo: en medio del horror, muchos de ellos se aferraban a la imagen de sus madres. Ahí nació Matria. Empecé a preguntarme qué había pasado con esas mujeres que esperaron el regreso de sus hijos.
Malvinas forma parte de mi historia personal desde la infancia. El primo de mi papá, Juan Ramón Turano, combatió en las islas con apenas 17 años y murió allí. Recuerdo visitar la casa de mi tía-abuela Juana en Victoria, Entre Ríos, y entrar a la habitación de su hijo intacta, detenida en el tiempo. Las fotos, los objetos, la cama, el silencio. Todo parecía esperar su regreso. Esa imagen nunca me abandonó.
JIMENA CHAVES
