Los días raros del Dakar

He pasado casi todo el día tarareando a Vetusta Morla, pero no por casualidad. Sino porque esta jornada previa a que todo comience ha sido uno de esos días raros del Dakar. Suele haber bastante pocos, más bien casi ninguno, especialmente una vez que ha comenzado la carrera. Pero en esta ocasión estábamos casi en fuera de juego. A pesar de que hubo motores arrancados al amanecer (simplemente para superar las verificaciones), no había un ritmo que marcase la jornada y eso ausentaba una rutina casi automática que se adquiere cuando todo gira alrededor del resultado de una especial. Ahora el tiempo se estira de una forma diferente, los paseos por el vivac para reencontrarte con los protagonistas se ganan paso y a la par se descubren confesiones que desaparecerán una vez arranque la acción.
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Con información de UNAR AGENCY
