Llevaron millones de abejas para salvar el Sáhara y acabaron derretidas: la solución para frenar el desierto acabó siendo la geometría

logoindexmedia-2-1024x1024-1-428

.

El desierto del Sáhara es uno de los lugares más extremos del planeta. Aunque bajo su superficie existan lagos y grandes reservas de agua, las condiciones de la arena lo convierten en un entorno casi imposible para la vida. En algunos momentos del año, el suelo puede alcanzar temperaturas superiores a los 70 grados, lo que dificulta tanto la supervivencia de los seres vivos como cualquier intento de intervención humana.

Seguir leyendo

Con información de UNAR AGENCY