LA VIDA DORMIDA: Una película de Natalia Labaké

Por: Pablo Kulcar

                
En Octubre en Malba Cine .Av. Pres. Figueroa Alcorta 341
Funciones todos los Viernes a las 19hs
Venta de entradas online y por anticipado
exclusivamente en la web de Malba





Algunas impresiones sobre la película  


La vida dormida nos invita a reflexionar sobre la mirada y la representación femenina a partir de imágenes grabadas por dos mujeres de distintas generaciones de la familia. Un viaje en el tiempo, un collage de imágenes familiares que nos guía a repensar el mundo y las estructuras patriarcales de poder de las sociedades desde una perspectiva femenina. Una experiencia de descubrimiento, donde esas vidas que la sociedad creía dormidas están más despiertas que nunca.


Natalia Labaké rompe los puentes, porque el suyo no es un documental más o menos convencional sobre una figura a pie de página, sino un documental en primera persona (del singular y del plural) sobre una familia argentina que empieza gozando las mieles de la política (…) y del uno a uno de Menem a Cavallo de la “modernidad argentina”, para de allí en más decaer lenta pero indefectiblemente, junto con el país.                     
Horacio Bernades – A sala llena online

Labaké deja que sea el propio registro audiovisual, a través de un hábil montaje alternado, el que provoque la interpelación y genere las preguntas.
Juan Pablo Russo – Escribiendo Cine

Labaké convierte a los personajes secundarios en protagonistas y a los protagonistas en personajes secundarios. En una excelente edición en la que el pasado y el presente se unen para formar retratos breves y precisos.
Miguel A. Reina – Periodista español
                    
Un viaje en el tiempo, un collage de imágenes familiares que nos guía a repensar el mundo y las estructuras patriarcales de poder de las sociedades desde una perspectiva femenina.  
Gladys Joujou – Jurado en  IDFA

Con una filología exquisita, que pretende rascar el archivo con el corazón en la mano, Natalia Labaké pone en tela de juicio las emociones públicas porque para ella están cargadas de la especulación horrible de la tragedia. 
 Juan Laxagueborde – Sociólogo

Una película atormentada por almas perdidas y vidas insatisfechas, La vida dormida permite brevemente que lo invisible tenga un momento agridulce en el centro de atención. 
Alan Hunter – Screen Daily

Una película cargada de recuerdos, que se transforman en un espejo del presente, ese reflejo invertido, que cuestiona el rol de las mujeres y los hombres, en las sociedades patriarcales. Para considerar después de muchos años y en una coyuntura actual, el aumento del cupo femenino en cargos políticos. 
Ricardo De Luca – Cine Argentino Hoy

DATOS DEL ESTRENO
Calificación ATP
Duración 74 min. / Argentina 2020
Distribución Independiente

La vida dormida, opera prima de Natalia Labaké


El Viernes 8 de octubre se estrenó La vida dormida, ópera prima de Natalia Labaké, que podrá verse en el Malba, Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415, todos los viernes de octubre a las 19hs. Las entradas están en venta exclusivamente en la web del museo. Además, la película formó parte de la Competencia Argentina del 17° Festifreak, festival platense, y tendrá tres funciones en el cine El Cairo de Rosario.

Su estreno internacional fue en el marco del prestigioso IDFA 2020 (International Documentary Film Festival Amsterdam) en dos secciones


Corre el año 1989 en la Argentina. Haydée registra en video la carrera política de su esposo Juan Gabriel Labaké. Juan es un peronista de centro derecha -defensor legal de Isabel Perón- que hace campaña para presidente del partido justicialista junto a Carlos Menem. Entre actos de campaña y viajes de negocios se cuela la vida familiar en Buenos Aires con tertulias multitudinarias y fuertes discusiones políticas entre los hombres de la familia. Pasados treinta años caemos en el presente.
La directora y nieta del matrimonio, retoma la posta de su abuela aunque ahora dándole un nuevo sentido; la cámara se vuelca hacia las mujeres de la familia, especialmente a su hermana Agustina y a su tía Bibiana, quienes solo aparecen en papeles secundarios en las películas caseras de su abuela en la década de los 90’s. Bibi pasa sus días en un instituto de rehabilitación, mientras Agustina, que sufre de ansiedad, aún vive en la casa de sus padres. Ambas buscan con hastío y misticismo respuestas a su desasosiego mientras el patriarca de la familia conserva la ilusión de volver a ver a la gran nación toda unida sobre las bases de un peronismo de verdad, un peronismo de Perón.




La directora reflexiona sobre la obra con estas palabras: “No tengo certezas, pero conservo casi como un instinto de supervivencia, las ganas de intervenir y de hacerme presente desde esta fragilidad, confiando en lo incompleto y en lo tembloroso. Creyendo desde siempre que el cine nos ayuda a vivir, porque habla su propia lengua y puede, cuando se lo permite, escaparle a las lógicas del patriarcado. Confío en el archivo, en el ajeno y el propio, en las verdades que convergen y resisten el paso del tiempo. Intentando transmutar la sequedad de espíritu, el vacío y la angustia, a las que nos arrojaron una vida gobernada por hombres de derecha.”

 
Sinopsis

La vida dormida es la ópera prima de Natalia Labaké. La directora retoma material de archivo que su abuela registró en video sobre el ascenso político de su marido Juan Labaké y la vida familiar en la Argentina de los años 90. En el presente la cámara se vuelca hacia las mujeres de la familia quienes buscan con hastío y misticismo respuestas a su desasosiego. 

Motivación de la directora



Se dice que hacer política es hablar, decir algo. Lo político como el lugar de la palabra, la presencia y la intervención no pueden pensarse por fuera de las lógicas opresivas del patriarcado. Hablar, tener que decir, dar una opinión, es algo que valoramos por encima de muchas otras formas de intervención en nuestra cultura. Nosotras, las mujeres de esta familia, hablamos poco. Un poco por educación, otro poco por miedo o comodidad. Y cuando lo hacemos, dudamos. Logramos enunciar, con ritmo aletargado y vagamente, para nosotras y entre susurros, a la espera de que algo drástico lo sacuda todo, nos saque del hechizo y todo vuelva a empezar para hacernos saber que tenemos una historia, una memoria y un cuerpo. 

Me pregunto cómo hablar cuando la realidad está hecha por varones, efusivos y bienpensantes, de derecha y no tanto, ocupando el centro de la escena. Tan seguros de su gestualidad, del fraseo de sus relatos, del sonido de su voz, que se esfuerzan obstinadamente en incansables e inalcanzables discusiones políticas para pensar el devenir del peronismo y la Argentina, debatiendo como evangelistas, o tiranos, sobre qué hacer cuando ya no hay nada que hacer. Hablan y hablan mientras no sabemos muy bien de qué agarrarnos para pensar no ya nuestro futuro, sino nuestro presente. Si ser político es decir algo, estar presentes e intervenir una realidad ¿Cómo hacerlo desde un silencio asignado? ¿Cómo hacer una película sin voz (en off)? ¿Dónde guardo mis deseos si no pueden ser dichos? ¿Estarán escondidos en alguna cinta de video?  ¿Y quién tiene la culpa en todo esto? ¿Menem? ¿Jesús? ¿Perón? ¿Mi abuelo? 

No hablar, sino ordenar. Ordenar no en el sentido de dar órdenes, sino de crear un cierto orden entre el pasado y el presente, entre imágenes y sonidos, para constatar que la amargura y el letargo, la incapacidad de estar presentes de cuerpo y espíritu, no es un fenómeno individual o de mi familia en particular. Que tampoco se expresa solamente en las mujeres o en las minorías. Sino, que puede ser un síntoma obvio del sistema perverso en el que vivimos, donde el poder no es una estructura al servicio de unas determinadas intenciones, sino, por sobre todas las cosas, una intención en sí misma, magia negra que somete tanto al hechicero como al hechizado. ¿Qué nos queda?

 ¿Qué de todo lo derrumbado aún permanece? En este momento tan frágil, no creo que sea una buena idea pedirle respuestas al poder. En este escenario, qué difícil decir algo. No tengo certezas, pero conservo casi como un instinto de supervivencia, las ganas de intervenir y de hacerme presente desde esta fragilidad, confiando en lo incompleto y en lo tembloroso. Creyendo desde siempre que el cine nos ayuda a vivir, porque habla su propia lengua y puede, cuando se lo permite, escaparle a lo perverso del patriarcado y el capital. Confío en el archivo, en el ajeno y el propio, en las verdades que convergen y resisten el paso del tiempo. Intentando transmutar la sequedad de espíritu, el vacío y la angustia, a las que nos arrojaron una vida gobernada por hombres de derecha. 





FICHA TÉCNICA
 La vida dormida
 Dormant
(Argentina,74 min, 2020) Documental
Calificación ATP / Distribución Independiente

Dirigida por Natalia Labaké / Escrita por Natalia Labaké y Paulina Bettendorff / Compañías productoras Protón Cine y URSA Estudio / Productores Mariana Luconi, Agustín Burghi y Natalia Labaké / Fotografía Haydée Alberto y Natalia Labaké / Montaje  Anita Remón / Diseño sonoro Sofía Straface / Elenco Juan Gabriel Labaké, Haydée Alberto, Bibiana Labaké, Agustina Labaké, Virginia Loussinian.



FESTIVALES
ESTRENO INTERNACIONAL
IDFA 2020 (International Documentary Film Festival Amsterdam) en dos secciones: LUMINOUS e IDFA Competition for Creative Use of Archive, donde obtuvo una Mención Especial del jurado al ReFrame Award.  

ESTRENO NACIONAL
BAFICI 2021 
Sección Noches Especiales 


ACERCA DE NATALIA LABAKÉ

 Nació en Buenos Aires, en 1984. Es egresada de Diseño de Imagen y Sonido (FADU – UBA) y de Dirección de Fotografía (SICA). Co-dirigió los cortometrajes Los Arcontes, Un silencio para tratar de escuchar y Quedarse y no volver. Como editora realizó Danubio La obra del Siglo, además de múltiples piezas para museos y otros medios. En 2016 fue agente del Centro de Investigaciones Artísticas (CIA). En 2021 formó junto a Paulina Bettendorff EN OTRO ORDEN DE COSAS, una productora orientada al trabajo en estructuras narrativas para el documental de creación y la ficción. La vida dormida (Dormant) es su ópera prima.



Publicado por: Pablo Kulcar

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