La Mujer de la Fila
La historia de Andrea Casamento

Mariashanti Martinez –Shanti Martinez — @shantisophia
Periodista — Licenciada en Comunicación Social
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LA MUJER DE LA FILA — 2025 — Mostra Cine, Buffalo Films y Diving Media
Pelicula dirigida por Benjamín Águila y producida por Mostra Cine, Buffalo Films y Diving Media, narra la historia de Andrea Casamento, una mujer que debe enfrentarse a la experiencia de tener un hijo encarcelado y, con ello, descubrir un mundo desconocido: el sistema penitenciario argentino y la vida de las familias que acompañan a quienes están privados de libertad.
La película, situada en 2004 y basada en hechos reales, muestra cómo Andrea (interpretada por Natalia Oreiro) atraviesa por primera vez esta experiencia marcada por la incertidumbre, el desconcierto y el dolor. Su hijo Gustavo es arrestado sin explicación clara, y la película retrata con sobriedad y sin artificios el proceso emocional de una madre que, entre la angustia y la perseverancia, intenta proteger a su hijo en un entorno hostil.
Uno de los mayores aciertos del film es la autenticidad: muchas de las mujeres que aparecen como “las de la fila” — las que esperan cada semana en la puerta de la cárcel — son en realidad mujeres que vivieron esa experiencia. Esto le otorga una veracidad única, reforzada por la elección de narrar sin exageraciones ni dramatizaciones innecesarias, mostrando lo cotidiano y silencioso de esa lucha.

Sin embargo, la película también presenta algunas tensiones. En la ficción, Gustavo aparece como culpable del delito que lo llevó a prisión, mientras que en la vida real fue inocente. Este cambio, probablemente pensado para darle más fuerza dramática a la narración, resulta discutible: por un lado, la culpabilidad o inocencia del hijo no altera la vivencia de la madre, que es el verdadero corazón de la historia; pero por otro lado altera de manera significativa la fidelidad al recorrido real de Andrea, en el que no solo luchó por su hijo sino que luego creó una fundación y trabajó junto a organismos como la ONU para visibilizar estas problemáticas. Esa parte de su historia apenas queda esbozada en la pantalla.
Más allá de estas decisiones narrativas, la película logra transmitir con fuerza un mensaje: las familias de los detenidos también cargan con una condena silenciosa. Como se sugiere en varios pasajes, estas mujeres sostienen “dos casas”: la del afuera, con hijos y responsabilidades, y la del adentro, donde deben acompañar a quienes esperan tras los muros.
Esta película es, en definitiva, un retrato sensible y realista de una realidad poco explorada en el cine argentino. Con buenas actuaciones, un guión sólido y una dirección que apuesta por lo auténtico, abre la puerta a reflexionar sobre prejuicios, injusticias y la fuerza de las mujeres que transforman su dolor en resistencia.

