En Irán admiten un error de cálculo: no esperaban que Israel fuera atacar esta semana

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  • Según funcionarios cercanos a los líderes iraníes, desestimaron los informes de un ataque inminente.
  • Creían que no se iba a producir antes de la reunión con el enviado de Estados Unidos, prevista para este domingo.

Teherán, Irán – 14 de junio, 2025: Irán se encuentra sumido en una crisis sin precedentes tras los ataques aéreos israelíes que, en la madrugada del viernes, impactaron al menos 15 localidades estratégicas del país y provocaron la muerte de altos mandos militares, entre ellos el general Amir Ali Hajizadeh, jefe de la unidad aeroespacial de la Guardia Revolucionaria. El ataque, descrito por funcionarios iraníes como “una ofensiva total de múltiples frentes”, ha dejado expuesta la fragilidad del sistema de defensa de la República Islámica y ha desencadenado una respuesta inmediata pero limitada por parte del gobierno.

Cúpula de Hierro falló durante el ataque de en respuesta de Irán. Foto: IRNA / Via UNAR AGENCY.

Fuentes cercanas al liderazgo iraní, incluyendo altos funcionarios y miembros de la Guardia Revolucionaria, revelaron que los líderes del país venían preparando una ofensiva contra Israel desde hacía más de una semana, como represalia en caso de que fracasaran las conversaciones nucleares con Estados Unidos previstas para este domingo en Omán. Sin embargo, el comando político y militar iraní cometió un grave error de cálculo: no esperaban que Israel se adelantara con un ataque preventivo.

La complacencia fue letal. Según los funcionarios consultados bajo condición de anonimato, las advertencias sobre un ataque inminente fueron desestimadas como “propaganda israelí” orientada a forzar concesiones en la negociación nuclear. Como resultado, se omitieron precauciones básicas, y muchos altos mandos permanecieron en sus residencias. Incluso el general Hajizadeh, en lugar de refugiarse, encabezó una reunión de emergencia en una base de Teherán que fue bombardeada por Israel, causando su muerte y la de gran parte de su equipo.

Los ataques, que comenzaron a la medianoche, afectaron instalaciones clave en Isfahán, Tabriz, Qom, Shiraz, Urmía y otras ciudades, destruyendo radares, plataformas de lanzamiento de misiles, bases aéreas y centros de mando. La planta de enriquecimiento nuclear de Natanz sufrió daños severos en su infraestructura superficial. Al amanecer, la cúpula del gobierno iraní recién comenzaba a dimensionar la magnitud del desastre.

“¿Dónde está nuestra defensa aérea?” se preguntaban con rabia varios funcionarios en mensajes privados. “¿Cómo es posible que Israel bombardee lo que quiera, mate a nuestros comandantes y no podamos evitarlo?”, expresaron con indignación, evidenciando una grave crisis de inteligencia y defensa.

La ofensiva israelí fue descrita como la más sofisticada hasta la fecha: incluyó ataques aéreos con cazas F-35, drones y operaciones encubiertas con agentes que habrían contrabandeado componentes de misiles y drones dentro del territorio iraní, lo que sugiere una profunda infiltración del aparato militar de Israel en Irán.

El líder supremo, ayatolá Alí Jameneí, fue trasladado a un lugar seguro y, en una alocución televisada, declaró que Israel “ha declarado la guerra”, prometiendo venganza y señalando que “ellos comenzaron esto, y no escaparán impunes”.

Acto seguido, Irán lanzó la operación “Promesa Verdadera 3”, disparando alrededor de 100 misiles balísticos hacia Tel Aviv y Jerusalén. El objetivo inicial, revelaron miembros de la Guardia Revolucionaria, era disparar mil misiles, pero el ataque previo a las bases misilísticas lo impidió. Siete sitios fueron alcanzados, dejando un muerto, una veintena de heridos y daños en infraestructura civil.

Internamente, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní se reunió de urgencia. Jameneí exigió represalias, pero se enfrentó a un dilema: escalar el conflicto podría provocar una guerra abierta con Israel y Estados Unidos, pero no responder con fuerza podría debilitar su gobierno y la percepción de poder en una nación golpeada.

“Jameneí está en la encrucijada más peligrosa de su liderazgo”, opinó Ali Vaez, del International Crisis Group. “Si escala, arriesga un ataque devastador de Israel con apoyo de EE.UU. Si no responde, puede perder legitimidad interna.”

Mientras tanto, el país permanece paralizado: el espacio aéreo está cerrado, los aeropuertos no operan, y en Teherán y otras ciudades los ciudadanos abarrotaron supermercados y estaciones de servicio. En medio del miedo, muchas familias se refugiaron en parques públicos por temor a nuevos bombardeos en áreas residenciales.

Testimonios recogidos por periodistas locales reflejan el pánico generalizado. Mahsa, una ingeniera informática de 42 años, relató no haber dormido escuchando explosiones y el zumbido de drones sobrevolando Teherán. “Esto ya es una guerra. Todos lo sentimos, aunque no sepamos cómo terminará”, dijo con voz temblorosa.

En la madrugada del sábado, nuevos ataques israelíes volvieron a sacudir la capital iraní, mientras las defensas intentaban reorganizarse. El futuro inmediato de Irán parece incierto: golpeado en su capacidad militar, cuestionado internamente y enfrentado a una posible guerra prolongada que amenaza con extenderse por toda la región.

Con información de UNAR AGENCY