El polvo de los días raros

Viéndolo con perspectiva después de varios días rodeados de mar, resulta curioso pensar que en la orilla de Yanbu no había arena. Las rocas recibían la desembocadura del mar y cualquier racha de viento pasaba casi desapercibida. Pero la historia cambió en Al Ula. El segundo vivac nos recibió con algo más de frío y un viento que levantaba el polvo para dejarlo en suspensión. En ciertos momentos la situación nos recordó a aquellas tediosas tardes en Bisha donde el paisaje era lo más parecido a una escena de The Walking Dead. Pero en este campamento al menos hicieron el amago de mejorar la situación, con máquinas que desprendían agua sobre la arena en la calle principal para evitar que se siguiese levantando la tierra.
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Con información de UNAR AGENCY
