El cuadro robado durante el nazismo fue trasladado al Palacio de Tribunales

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El operativo incluyó estrictas medidas de seguridad y protocolos de conservación de la obra desaparecida durante más de 80 años.

El cuadro Retrato de Dama, del pintor italiano Giuseppe Ghislandi, robado por el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y hallado recientemente en Mar del Plata, fue trasladado este lunes al Palacio de Tribunales de la Ciudad de Buenos Aires, donde quedó bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El operativo, encabezado por el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti, incluyó estrictas medidas de seguridad y protocolos de conservación de la obra desaparecida durante más de 80 años y reclamada por los herederos del marchante judío neerlandés Jacques Goudstikker. La pintura fue embalada en materiales especiales y transportada en un camión monitoreado con control de temperatura y humedad. Una vez en Tribunales, fue ingresada por la calle Tucumán hasta el cuarto piso del edificio, donde permanecerá en una sala con acceso biométrico, cámaras y custodia permanente.

El caso desató un conflicto judicial e internacional: la justicia argentina deberá determinar si la pieza secuestrada es efectivamente la obra atribuida a Ghislandi, mientras que la familia Kadgien, descendiente de un jerarca nazi radicado en Argentina, rechaza las acusaciones de encubrimiento y sostiene que el cuadro habría sido adquirido “legítimamente”.

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El cuadro robado

Es una película que pone en imagen lo hoy esta sucediendo, y que ya sucedió en varias oportunidades. La reconstrucción de otro hecho verídico, nos pone en situación lo que se jugaba y lo que representaron estas obras, sustraídas por coerción o como pago para una posibilidad de vida, cuando el régimen nazi ponía a punto sus macabros motores de muerte y de saqueo. Las obras preferentemente debian venir de artistas que cunplieran con las exigencias rascistas y parámetros de una supuesta superioridad inexistente que finalmente solo fue tarjeta de presentación de una banda asesina, disfrazada de militares. El arte era visto como un valor y un talento de sensibilidades superiores y por esto, lo robaron y ocultaron cuando era producto de talentos que no se alineaban con su delirante concepción de la superioridad racial.

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Pascal Bonitzer escribe y dirige esta comedia agridulce sobre la aparición de un valioso cuadro en casa de un joven obrero. La cinta tiene el aroma nostálgico, la delicadeza y la agradable naturalidad de los cuentos morales de Éric Rohmer y devuelve a lo mejor de la Nouvelle Vague.

el cuadro robado

SINOPSIS 

Un día, André Masson, prestigioso subastador de la casa Scottie’s, recibe una carta inesperada: en la vivienda de un joven obrero de Mulhouse habría aparecido un cuadro atribuido a Egon Schiele. Incrédulo, viaja hasta allí y se enfrenta a la evidencia: la obra es auténtica, una pieza maestra desaparecida desde 1939, saqueada por los nazis. Lo que parece ser la consagración de su carrera pronto se convierte en un desafío mayúsculo. Entre intereses enfrentados, luchas de poder y dilemas morales, André deberá enfrentarse a una batalla que amenaza con poner en riesgo no solo su reputación, sino también su vida personal. Para ello contará con la complicidad de su ex mujer y colega Bertina, y con la intuición —tan brillante como imprevisible— de su joven aprendiz Aurore.

FICHA ARTÍSTICA
Alex Lutz, Léa Drucker, Nora Hamzawi, Louise Chevillotte, Arcadi Radeff.

FICHA TÉCNICA
Director y guionista: Pascal Bonitzer
Dirección de fotografía: Pierre Milon
Música: Alexeï Aïgui
Montaje: Monica Coleman
Productora: SBS Productions

NOTAS DEL DIRECTOR

Pascal Bonitzer (París, 1946) es crítico, guionista y director francés.

“Quería escribir una especie de cuento moral al estilo de Dickens, pero con un tono más moderno. La historia de esta pintura perdida y redescubierta me permitió explorar las complejidades humanas y éticas que surgen cuando el arte se cruza con la historia, la memoria y el dinero. No se trata solo de una obra de arte, sino de lo que representa: una historia de despojo, de pérdida y de redención”.
Pascal Bonitzer


La película

La película nos presenta en su comienzo a una mujer de clase alta que desea vender un cuadro. Para esto acude a André Masson (Alex Lutz), un experto en arte moderno, quién esta acompañado de una nueva asistente, a la que constantemente pareciera tomarle examen de aptitud. Esto solo actúa de contexto para ubicar a André como un experto en el comercio de obras de arte y para ir describiendo la personalidad de algunos de estos ricos, con una mirada racista y discriminatoria sobre todo aquello que no pertenezca su mundo.

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La estrella es una obra ( desaparecida desde 1939 y de la que no había ninguna posibilidad que estuviera en alguna colección) que aparece en la casa de una familia humilde y que solo la conserva porque no son los dueños del lugar y su propietario murió dejándoles todo lo que allí había. André debe analizar si la pintura en la habitación del joven obrero de ese hogar familiar de Mulhouse (Francia) es o no Sonnenblumen (Los girasoles marchitos) de la autoría del artista Egon Schiele. Pintura concebida en 1914, por quién fuera discípulo de Vincent Van Gogh. Este hace una reinterpretación de la magnifica obra de su maestro, en el nuevo y macabro contexto que lo rodea durante la Primera Guerra Mundial.

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La pintura derivó, luego del fallecimiento del artista, en las manos de su amigo, Karl Grünwald (Wahlberg en el filme), un coleccionista judío perseguido por los nazis. Su única alternativa para salvarse era vender su colección para poder pagar su escape junto a su familia. Grünwald logró huir, pero su mujer y una de sus hijas fueron asesinadas en Auschwitz. Hasta su muerte en 1964, Grünwald luchó por recuperar su legado artístico.

Este dato es sumamente importante, ya que otorga a la obra el simbolismo que los intereses comerciales de este mercadeo del arte, intenta aprovechar solo para elevar su precio. Finalmente la casa encargada de organizar subastas e instruidos por una abogada que la descubre, será la que intentará llegar a un acuerdo con los habitantes de la casa y con los herederos legales. La idea es apelar a esa historia macabra y alegar que la pintura fue robada, por lo tanto deberá regresar a sus herederos sin pagar retribución alguna. Estos la subastarán en las instalaciones donde trabaja André, a un precio que supera los 10 millones de dolares.

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Básicamente esta es la historia, tiene calles paralelas que terminan siendo indispensables para llegar al final.La personalidad de los que trabajan en las subastas se torna mezquina y fría, parecen no poder escapar a lo que son: personajes cuyo propósito es generar dinero con el amor al arte de los posibles clientes.Todo esto no los inmuniza a la sorpresa y a la degustación emocional de una obra, aunque más no sea para calcular su precio. La trama coloca a André en un lugar ambivalente, es un tanto despiadado con su ayudante, pero parece que actúa casi mecánicamente, las ordenes de manipulación de su jefes, lo menosprecian, se sabe el mejor y solo espera su oportunidad. Su secretaria es inestable emocionalmente y tiene cierta tendencia a mentir. Su necesidad de demostrar que es capaz a los que la subestiman, llevará las cosas a otro lugar.

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El cuadro robado esta contada con todos los recursos audivisuales necesarios para recatar gestos y situaciones que acuan como biñetas de una historia. Esta filmada de forma perfecta, con matices  y una claridad conceptual que atrapa. Es sugerente y esta marcada por una personalidad francesa que es distintiva y un sello artística y estilístico. Nadie esta demás, las partes suman a la totalidad. El relato pasa por distintas estaciones donde nadie pierde su idiosincrasia francesa. El mundo del arte tiene características propias y aqui se ven todas. La actitud de André genera poca empatía, pero es un cirujano que aplica las técnicas necesarias. No es otro cosa que un tipo que no se distrae y se escinde de cualquier sentimiento que lo humanice. El joven trabajador es portador de la dignidad que desde la revolución francesa existe en estas tierras. Los herederos esperan una reparación económica, pero se doblegan ante la integridad de quién reconoce un hecho histórico sin intentar sacar tajada. La joven desvalorizada logrará, finalmente, su reconocimiento.

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El cuadro se subasta y el dinero no repara pero acomoda. El director es un artista que elige de su paleta el color adecuado a cada escena.Todo fluye y alimenta la intriga y el suspenso.Nadie saldrá indemne. La lucha es entre valores estéticos y morales, algunos los esconden y otros, como el obrero, los abrazan como un distintivo personal. Dinámica, entretenida y atrapante con una historia sutil que lo tiene todo.

«Conoce tu aldea y conocerás el mundo» dijo el escritor ruso Tolstoi, mira esta película y conocerás algo de historia, es mi humilde sugerencia