Desobediente
El próximo 17 de septiembre se estrena en el Espacio INCAA Norita Cortiñas, Moreno 2654, el documental Desobediente, dirigido por Federico Coringrato, sobre una idea original de Martín Vergara y Federico Coringrato, y protagonizado por Analía Kalinec, activista por los Derechos Humanos y fundadora del colectivo Historias Desobedientes. «Desobediente» cuenta, a través de la vida de Analía Kalinec, la experiencia de las hijas e hijos de genocidas que repudian los crímenes de sus padres y luchan por la defensa de la democracia.
La película retrata su camino personal desde la infancia, marcada por el amor filial, la ruptura ideológica y el dolor de haber sido declarada «hija indigna» por su padre y sus hermanas, trazando un recorrido que va de lo íntimo a lo político. Junto con personas que han vivido experiencias similares, Analía fundó en 2017 en Argentina el colectivo «Historias Desobedientes», una organización sin antecedentes en el mundo.

El relato se amplía y se conecta con familiares de represores en Chile, Uruguay, Paraguay, España y Alemania, que también eligen la desobediencia. A lo largo de este recorrido, Analía conversa con personalidades clave como Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo), el juez Daniel Rafecas, Ana María Careaga (víctima de Kalinec), el juez Baltasar Garzón, Loreto Urraca (nieta de un policía franquista) y Bárbara Brix (hija de un jerarca nazi), entre otros.
La película fue filmada en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, España, Alemania y Polonia.
Eduardo Emilio Kalinec se desempeñó como comisario de la Policía Federal y fue condenado a prisión perpetua en el año 2010 por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de la Capital Federal, acusado de crímenes de lesa humanidad en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo (ABO) sitios que funcionaron bajo la órbita de Carlos Guillermo Suárez Mason, jefe del Primer Cuerpo del Ejército. En diciembre de 2025 se le concedió la libertad condicional, medida que fue ratificada por la Cámara de Casación en mayo de 2026.

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FICHA TÉCNICA
Desobediente (Argentina, 2026) | 108 minutos | Documental
Calificación Supervisión parental sugerida (SP) | Distribución Independiente
Dirección: Federico Coringrato
Idea original: Martín Vergara y Federico Coringrato
Producción: Federico Coringrato
Música original: Eliana Lardone
Testimonios:
Argentina: Analía Kalinec, Daniel Rafecas, Ana María Careaga, Luis Brugellis, Gino Brugellis, Baltasar Garzón, Bibiana Reibaldi, Mariela Peller, Daniel Feiesrstein, Emiliano Gonzalez Marasa, Nahuel Funes, Héctor Bejarano, Mercedes Molina, Bruno Brugellis, Horacio Cao, Viviana Cao, Alicia Lo Giúdice, Javier Vaca, Taty Almeida, Pablo Llonto, Valeria Thus.
Chile: Verónica Estay Stange, Vittoria Natto, Pepe Rovano.
Paraguay: Olinda Ruiz, Alegría Gonzalez.
Uruguay: Ana Laura Gutiérrez.
España: Emilio Silva Barrera, Loreto Urraca Luque, Mariona Bosh Oliver, Paolo Rasetti
Alemania: Barbara Brix, Peter Pogani- Wnandt, Anne Whihstutz, Ilka Vierkant

Desobediente es más que la historia de una hija de un represor que intenta que éste acepte su culpa y con una rigurosa negativa, construye una pared infranqueable que intenta sostenerla. Analia tiene conceptos de humanidad que no pueden justificar lo hecho y lo peor, su condición de hija está rota ante la aparición de un lado tan oscuro en su progenitor que no le permite matices en la relación. La herida por la degradación moral de aquel que se mostraba querible y contenedor genera un espacio vacío que reclama algo del otro para sanar. Aceptar culpas y cruzar de vereda para construir la casi siempre incompleta reparación, es solo una quimera que nunca se consolida.
La película comienza con Analia viendo fotografías familiares, donde ella y sus hermanas conformaban una típica familia alrededor de un padre central, pero afectuoso y atento a ellas. La sorpresa de su detención instala una pregunta que jamás será respondida: ¿quién es ese que está en prisión? Es acusado de tortura, de cosificar al prójimo en función de supuestos ideales de lucha política, aceptados por personajes sádicos que esperan la oportunidad de ejercer eso que reprimen. La relación se mantiene, pero indefectiblemente se rompe, no solo con él sino con su familia que instala una negación sanadora que no cura.
El dolor se multiplica cuando comienza a recorrer las veredas donde están los descendientes de aquellos desaparecidos y lastimados. Se construye un bucle en el cual todo se aleja de aquello que en su interior no quiere perder, pero ya no está. Su padre es un represor motivado por una idea tan totalitaria que justifica la desaparición del distinto. Su único camino es conocer a las agrupaciones que luchan por los derechos humanos y con cierta vergüenza, buscar semejantes. O sea hijos o familiares que ante la verdad trágica del horror, no lo nieguen y tengan una actitud moral de reparación.

El recorrido la leva con La madres y la Abuelas de plaza de mayo, también por Chile y Paraguay y allí las lastimaduras son la mismas, luego cruzan el océano y encuentran desobedientes del proceso criminal del franquismo y por último se llegan a Alemania, donde el horror de muchos descendientes se multiplica en heridas que no sanan y solo se adormecen ante el abrazo colectivo de sus semejantes.
El documental es la historia de la tragedia humana, compensada por la fuerza reparadora del encuentro con el otro, pero es una triste radiografía que esconde cosas impredecibles en personas inimaginables. La lucha colectiva intenta sanar y acompañar. La agrupación Desobedientes es una respuesta moral que grita sobre aquellos que cierran los ojos. La película es un camino que se hace cada vez más pesado: de los centros clandestinos argentinos a los campos de trabajo forzados en Alemania. La historia del horror está expuesta para desnudar su crueldad y su imposible silencio permanente en el tiempo.

