Un viaje por las huellas de un pasado Croata

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El 8 de octubre es el día de la independencia de la República de Croacia, producto de miles de batallas y sus consecuencias en víctimas y desplazados. Finalmente resultó ser un logro a un costo muy alto, que su pueblo volvería a pagar.

Dos amigos escapando

Eugenio y Andrés fueron emigrantes Croatas y llegaron juntos a la Argentina con alrededor de 20 años. Con el tiempo, se casaron con 2 hermanas y formaron sus respectivas familias en el país y siempre tuvieron un contacto estrecho, ya que sus esposas mantenían un vínculo cercano. Eugenio enviudó en el año 2011 y luego de 25 años de argentinidad emigró a Austria, Andrés murió mucho después en Buenos Aires y a pesar de los planes, no llegó a visitarlo.

Pablo es uno de los hijos de Eugenio e hizo varias visitas a su papá en Salzburgo, Austria, ciudad donde este residía. Uno de estos viajes, lo hizo en compañía de su primo Fabián, uno de los 5 hijos de Andrés, la idea era concretar un postergado viaje a su tierra ancestral, la tan nombrada en relatos familiares, república de Croacia. Fabián tenía datos del pueblo donde había nacido su papá, y el globalizado internet, le permitió entrar en contacto con un encargado cultural de dicho pueblo. El viaje de visita a Eugenio, sería la base de operaciones de una aventura real a esa tierra, que investida en imágenes, se coló por todos los recuerdos de su infancia.

El pueblo de Kostajnica

Se llama Kostajnica y está en la república de Croacia, pegado a un puente que lo separa de otra república balcánica, Bosnia. Fabián sabía que su Abuelo (padre de Andrés) había sido un farmacéutico importante, (para esa época era visto casi como médico), en un pueblo que vivió todas las vicisitudes de los últimos conflictos bélicos. Fue tomado por los nazis en la 2 guerra y luego liberado por los partisanos del mariscal Tito, referentes de la revolución bolchevique en los Balcanes

De Salzburgo a Zagreb (vía Alemania)

De visita en la hermosa ciudad austriaca de Salzburgo, decidieron hacer ese viaje deseado y postergado. Primero irían a Zagreb, capital de Croacia, alquilarían un coche y luego, buscarían Kostajnica, el pueblo protagonista de esta vuelta al pasado.

Tomaron, entonces, un tren desde Salzburgo a las 11 de la mañana, este era bastante rústico por no decir viejo, pero como todo en ese bello país, estaba impecable. La salida recorrió un bosque con la nieve tapando todo, los árboles tenían sus copas abarrotadas, los techos de las pequeñas granjas también. La imagen casi cinematográfica les daba la bienvenida en un recorrido casi navideño.

 Eslovenia

Pasaron primero por Eslovenia, una de las republicas que conformaron la Republica Federativa de Yugoeslavia. Solo  ver su estación, dio muestras que allí el tiempo deja  huellas cuando pasa .Estaba llena de gente, a simple vista trabajadores con muy poco lujo, casi ninguno, las  ropas se perecían demasiado entre ellas, al igual que su gente. A lo lejos había desparramados cantidades de vagones y locomotoras, todas de la década del 50 y oxidadas. En el paisaje, las granjas eran viejas, los terrenos que las rodeaban más bien pequeños, los tractores tenían mucho tiempo de vida sobre sus ruedas y sus dueños estaban alimentando animales o trabajando con lo que se veía, eran herramientas también gastadas por el uso.

La última guerra

La guerra de Yugoeslavia se desarrolló de junio de 1991 a septiembre de 1995. En ella murieron unas 130.000 personas aproximadamente y dos tercios de la población fue desplazada de sus hogares. Se cometieron innumerables atropellos a los derechos humanos, incluidos torturas y violaciones. Para 1990 cada república de las que conformaban la federación Yugoeslava se había trazado como destino su independencia.

La ruptura se formalizó con la decisión de Eslovenia y después Croacia, a desconocer el poder central de Belgrado y dictar desde sus congresos, la escisión de sus repúblicas, declarando sus independencias. El poder político y el mando militar que residían en Belgrado, capital de Serbia (otra república de la ex Yugoeslavia) y sus generales, movilizaron toda la estructura militar en cada república sublevada, repatriando todo pertrecho bélico a sus propios cuarteles y atacando luego a las que no reconocieran su derecho a adueñarse del poder de fuego, exponiendo así su única repuesta al conflicto, la guerra.

Croacia, por fin

La frontera con Croacia estuvo llena de fábricas, si bien las más grandes, las habían dejado atrás en Eslovenia, aquí el panorama era el mismo. Granjas chicas, pueblos de campesinos pequeños, cerca unos de otros, todo era tan artesanal como una mirada a un pasado, pintoresco y a veces doloroso

Llegaron de noche a Zagreb, los últimos kilómetros el tren bordeo, por un rato largo un rio que viajaba entre pequeñas montañas, casi en una desigual carrera contra el mismísimo ferrocarril.

La estación pareció de una arquitectura similar a la de Constitución, en Argentina. Al salir, lo primero que observaron fue un trencito del tamaño de la mitad de los subtes porteños, que corría al nivel de la calle, muy nuevo y elegante. Estaba repleto de lo que parecían ser empleados terminando una jornada de trabajo.

Zagreb

Caminaron unas cuadras hasta el centro, allí una plaza tenía en su centro el típico monumento al prócer histórico y emblemático de la identidad Croata. La estatua había sido desplazada, desarmada y escondida, durante los años de vida de la Federación Yugoeslava. La reciente independencia, la había rescatado de los escombros y emplazado en el al lugar que su pueblo le otorgaba.

Eligieron el hotel Dubronik, en pleno centro y pidieron una habitación para no fumadores. A la mañana siguiente, Fabián se ocupó de alquilar el auto. Su presencia fue fundamental para este viaje, no solo por el dominio del idioma inglés, con el que se manejaron con comodidad por toda Europa, sino también por su experiencia de hombre de negocios y el dominio de todos los ingredientes necesarios a la hora de viajar de un país a otro. Antes de subir al coche, hizo una llamada muy importante para esta historia, el contacto de internet, Daniel Pavlic.

Daniel Pavlic

Danil Pavlic: Es difícil transmitir las vivencias de una guerra, casi como las de cualquier hecho que nos duela y nos conmueva. La vista de Fabián y Pablo, ayudaron a que yo mismo me amigue con partes de ese relato. El miedo de verse a uno mismo en el rol de combatiente, fue en su momento anestesiada, para poder hacerlo .Cuando lo explico, es como si me lo explicase a mí mismo, como si me asegurase que todo aquello valió la pena, solo para que no vuelva a suceder.

Vive en el pueblo de Kostajnica, había contestado al pedido de Fabián buscando posible información, sobre algún descendiente de su familia paterna en el territorio Croato .Este sabía por boca de su padre Andrés, que sus abuelos fueron dueños de la farmacia del lugar y se desmembraron con la ocupación Nazi.

Daniel es un veterano de la última guerra de independencia, es también secretario de cultura de la ciudad de Sisak, a pocos kilómetros de allí y maneja todo lo referente a temas históricos, culturales en el pueblo. Pero sobre todo es dueño de una hospitalidad y buen humor, acordes con su juventud e inteligencia.

Kostajnica

Es una antigua y pequeña ciudad que fue durante el imperio Francés de Napoleón un eslabón importante entre este y oeste, debido a su posición fronteriza y a la instalación de una aduana. Al final de la segunda guerra mundial fue bombardeada por los norteamericanos, .Durante la guerra de disolución del estado yugoslavo, gran parte de su población fue expulsada o asesinada por rebeldes Serbios, que la incorporaron a lo que se llamó Republica Serbia de Kranija (grupos de asentamientos Serbios en territorios Croata).

Una característica de esa guerra fue la destrucción de casas y edificios que formaban parte del patrimonio cultural de la región que se invadía, por lo que las marcas del odio y la muerte están en todas las puertas y ventanas, que pudieron quedar de pie.

La ruta al pasado

Dejaron atrás las enormes avenidas Croatas y los edificios en forma de monoblocks que caracterizan los suburbios de Zagreb (legado de las administraciones del régimen comunista), pero sin toparse todavía con ninguna zona realmente empobrecida. La fisonomía de la ciudad había cambiado. La capital tiene esa arquitectura característica de Europa, pero mucho más marcada por la vida y el desgate de lo cotidiano. Las autopistas se fueron convirtiendo en rutas angostas y proseadas. El camino dejó la planicie y se fue modulando, hacia arriba y hacia abajo, en una interminable secuencia de subidas y bajadas, el auto de alquiler importado y bastante lujoso, amortiguó como pudo la nueva geografía tercermundista de Croacia.

Las primeras cicatrices

Comenzaron a aparecer las casas, al principio solo una pocas, casi destrozadas, luego más y más y finalmente las primeras calles. La vista era impactante, las viviendas estaban en su mayoría con todas, absolutamente todas, las paredes marcadas con disparos de distintos calibres. Era imposible no imaginar las armas disparando y del otro lado personas corriendo o cayendo. Fabián tuvo que desacelerar la velocidad y apagar la radio, después de tantas historias, la guerra estaba frente a ellos, muda de sonidos y viva en imágenes. Algunas de las casas tenían partes que se habían comenzado a reparar, pero en general estaban desabitadas. Una al lado de otra, con los escombros en el piso, las ventanas tiradas y esparcidas en pedazos, los techos a veces completando su desnudez y otras aguantando heroicamente un final que no llegaba.

Finalmente llegaron a Kostaynija, recorrieron muy despacio la calle, esta bajaba en picada hasta un playón pegado a una iglesia y a solo unos metros, vieron el auto de Daniel. Las presentaciones fueron precedidas de sentidos abrazos que marcaron el color que tendría esta relación Lo primero que el anfitrión hizo fue explicarles la característica fundamental del pueblo.

Este, estaba dividido en dos partes. Una era ese pequeño centro, donde había un típico bar con TV, maquinas tragamonedas (están en casi todos los bares) el correo, oficinas administrativas, un teatro, algún restorán, el antiguo y majestuoso hotel y demás comercios. En la otra, casas con la edad de la guerra, escombros, abandono, paredes marcadas por disparos, que sin ningún escrúpulo se asumían como símbolos de una lucha sangrienta. En una esquina, bien a la vista, un terreno vacío y cuidadosamente limpio, solo tenía una placa que anunciaba algún reconocimiento especial .

La casa de Napoleón Bonaparte

Allí los soldados invasores, en su afán de romper lazos culturales, una tarde muy recordada, se entretuvieron disparando contra lo que era un monumento histórico y sublime para Kostajnica, la casa donde había vivido Napoleón Bonaparte, durante su estadía en la ciudad. Un disparo de mortero, voló todo lo allí presente por los aires y el terreno quedo vacío, desnudo y sin significado. Era solo una casa, pero también la parte física de un emblema. Hoy el terreno ostenta esa placa, cuya frase mantiene su lazo con la historia: Aquí estuvo la casa que perteneció al emperador “Napoleón Bonaparte”.

La otra parte quedó detenida entre  las huellas de la lucha del año 1991.Una enorme iglesia había sido reconstruida, a su lado un edificio se derrumbaba sobre si mismo ,tenia un  enorme agujero en el techo, producto de algún impacto, adentro, una mezcla de sillas ,cemento y hierro. La callecita era muy pintoresca, los adoquines tenían marcas de todo tipo. Continuaron recorriéndola despacio, rodeados con la misma imagen de destrucción, entre casas arrumbadas, sin decir una palabra, solo deteniéndose a leer algún nombre o inscripción que pudiera traducir en datos o emociones las escenas macabras que no terminaban de lastimar.

La farmacia

Luego de recorrer dos cuadras empedradas y en subida, había un terreno limpio, sin escombros, sin maderas, casi sin guerra. Daniel, paró, miró a Fabián y señalándole el piso con el dedo dijo: “Aquí estuvo la farmacia”.

Fabián Van der Werth: Tener imágenes mentales de los lugares de los que tu padre te hablo, es una forma de sentir que su historia te contiene. De chico eso debe parecerse a un cuento, con algo de misterio y aventura, y así lo recordaba, como algo que le pertenecía a mi papá. Caminar las calles de ese pueblo, me fueron transformando, llegar al terreno vacío, donde había estado la Farmacia de mi abuelo, fue un hecho pequeño y grande a la vez, que me hizo sentir parte de todo aquello. Era mi farmacia, mi pasado y por lo tanto mi pueblo. Fueron suficientes unos metros, de donde solo tome algunas piedras, que parecieron reconocerme y yo también a ellas  

Pablo Kulcar: Tener a un padre lejos es también una oportunidad de reencuentro, en el  que uno se pone al tanto de novedades y realidades, pero a la hora del descanso  y estando otra vez cerca, la historia de un pasado traumático vuelve a aparecer. Casi con la mecánica de un yoyo que va y viene, sube y baja y ocupa siempre el mismo espacio. Si bien esto es solo un recorte de una historia mucha más larga, la cercanía a mi niñez, es lo que la hizo tan impactante. Fue mi padre quien me hizo sentir que cada paso, cada anécdota, cada nombre, eran solo precedentes para que yo también sintiera, que soy parte de ellos

Guerra

El objetivo de los generales Serbios era la construcción de una gran nación y era imprescindible para ello, apoderarse de los recursos del ex estado Yugoeslavo tenía en cada república o territorio. En julio del 91 comenzaron una agresión militar a la republica Croata, en las zonas habitadas por pobladores Serbios. Las milicias que hicieron la resistencia, estaban mal armadas y resistieron lo que pudieron. Cuando finalmente cayeron, las ciudades habían sido destruidas en un 95%.

La guerra se hizo más sádica e irracional, muchos se quedaban ante el avance de los enemigos sin imaginar el grado de crueldad que toda la situación había generado. Del lado Croata grupos paramilitares como La unidad de Garibaldi, hacían su negocio, del serbio, las milicias de los inescrupulosos Chetniks, hicieron de la crueldad su moneda de cambio, antes las autoridades serbias que los alentaban .Rusos desempleados y con muchas ganas de colaborar, también ayudaron en las tareas de “limpieza”.

Historia del conflicto

Caminaron por la misma calle cuesta arriba y Daniel comenzó a relatar lo que sabía de esa Farmacia. Cuando termino la 2º guerra, el abuelo de Fabián, que era activista político nacionalista (se lo denominaban Ustasha) tuvo que escapar al enterarse que el ejercito que estaba por liberar la zona no era el Norteamericano, sino las milicias Partisanas del Mariscal Tito, que luchaban en la resistencia.

Cuando estos recuperaron Croacia, obviamente su política era una copia del marxismo soviético , por lo que desconocieron inmediatamente la propiedad privada y la farmacia y todo el edificio, pasaron a manos estatales. Se eligieron entonces combatientes, a quienes premiar por su lucha .Ese lugar le fue cedido a una mujer a la que consideraron muy merecedora, la abuela de Daniel.

La Abuela Partisana de Daniel

La señora tiene alrededor de 80 años, se llama Antonia y estaba sonriendo alegremente por la novedad de encontrarse con dos extranjeros, buscando un pasado, en el que ella tenía un lugar importante.

El encuentro fue en bar del hotel Central, con la misma cantidad de años que Antonia. Todos se acomodaron en torno a una vieja mesa de estilo, en el viejo salón y se dieron las manos. Los relatos llevaron el tiempo atrás, hasta Andrés de pantalones cortos, en la puerta de la vieja farmacia, pero los más vivos, fueron los de su hermano mayor, Silvek, que no pudo o no quiso escapar y quedó viviendo en el territorio recuperado.

La charla fue realmente emocionante, escuchar de los propios protagonistas, situaciones que alimentaron la conciencia imaginaria, desde los tiempos de la infancia hasta la madurez, provocaron una fascinación casi religiosa en los dos primos. La señora gesticulaba intentando poner orden a sus recuerdos: ella de joven repartiendo limones, recibiendo propinas del farmacéutico, las  piernas largas de Silvek, “el tío que no pudo escapar”, la valentía y decisión que tuvo cuando se escondió en las afueras del pueblo y esperó la hora de la lucha….

Los sonidos del silencio

Inexorablemente en todos los casos existe un punto de inflexión, donde el relato no produce más placer, sino todo lo contrario y ese punto específico es la muerte, las perdidas, los detalles del miedo por sus hijos y la anarquía moral que como única posibilidad de sobrevivencia, se había instalado en el lugar. Detalles del último conflicto, se le mezclaban con los de otros tiempos, entonces pudieron deducir que por su memoria desfilaba la peor versión de sus recuerdos y era hora de respetar esos silencios reparadores.

Café para tres

Terminaron su café, entre silencios y sonrisas, la empatía los enlazaba sin necesidad de traducciones. La  despedida fue con abrazos y besos, sentirla emocionada abrazándolos, reafirmando un vínculo que se había creado, tan solo por ser parte del recorrido de una vida que tuvo que sortear a fuerza de entereza, los  conmovió profundamente.

Un vacío irreparable

La farmacia ya no existía, no había planos, ni dueños, sí fotos y una receta que le regalaron a Fabián, como un tesoro a custodiar. A la noche durante la cena Daniel relató sus experiencias en aquellos días, expresó su miedo a que todo vuelva, como un círculo macabro, a volver a suceder.

Pero a decir verdad lo que más entusiasmó a los visitantes peregrinos, era intentar encontrar, datos o alguna pista, sobre lo que fue de Silvek, “el tío que no pudo o no quiso escapar, un familiar que vivió todo el proceso y por desgracia no está vivo para relatar su mirada de esta historia”… pero ese es otro viaje.

Fin de la batalla

La guerra de los Balcanes comenzó a terminarse el día que los norteamericanos decidieron bombardear Belgrado, capital de Serbia, en nombre de la OTAN y por solo una semana . Obligándola a pedir un alto el fuego. La paz se firmó en París en septiembre de 1995. La situación en el terreno se había racionalizado, en otras palabras la limpieza étnica había concluido. Las huellas de las miserias humanas que el conflicto expuso, no lo harían nunca.

Kostajnica

frontera con bosnia

Fuente: ” Croacia entre la guerra y la independencia – Universidad de Zagreb “

Pablo Kulcar

Pablo Kulcar

La reflexión no atenta contra la necesidad de informar.Una noticia no deja de ser un recorte subjetivo, que hacemos, de lo que llamamos "la realidad".La honestidad intelectual es el prisma por donde la pasamos.Debemos intentar descubrir aquello que se esconde en una maraña de textos, palabras e informaciones y surfear los relatos de "verdades relativas" disfrazadas de "absolutas"

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Publicado por: Pablo Kulcar

pablokulcar@hotmail.com

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