Periodistán: el argentino que viaja por el mundo y nos sorprende con sus increíbles historias

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Fernando Duclós, mejor conocido como Periodistán, es un periodista que ha viajado por Latinoamérica, África y gran parte de la Ruta de la Seda, y cuenta sus historias a través de las redes sociales. Sus hilos de Twitter son todo un éxito. “Todavía me estoy acostumbrando a la exposición, me sigue costando, no sé si se convirtió en mi vida normal o va ser una golondrina clase verano”, nos admite.

En esta entrevista pasamos por diferentes temas, pero con el foco puesto en su último viaje que fue por la Ruta de la Seda, el cual tuvo que interrumpir por la pandemia de coronavirus. La falsa imagen de guerra “24/7”, la extrema generosidad y la situación de las mujeres en cuanto a derechos en Medio Oriente, el hermetismo que hay en Turquía sobre el Genocidio Armenio, sus vivencias y anécdotas de viaje.

¿Cómo estás pasando la cuarentena?

“Al final uno un poco se acostumbra, es triste decirlo pero lo veo así. Como cuando uno viaja por medio oriente se acostumbra a usar letrina en vez de baño, porque el ser humano es un animal de acostumbrarse. Soy un privilegiado, estoy en una casa, con estufa, con heladera llena, con internet, aunque me encantaría salir a ver a mis amigos, no me puedo quejar”.

¿Buscás llegar a los grandes medios o únicamente querés trabajar de forma autogestionada?

“Soy partidario de las dos cosas. Me gusta la autogestión, me parece algo maravilloso, pero veo a los mismos periodistas ocupar los espacios horarios centrales en la televisión o en la radio, y es una pena que las nuevas voces no estén ahí, y como yo me considero una nueva voz la verdad es que sí me gustaría estar ahí, no es fácil pero creo que ya llegará“.

¿Se te abrieron más puertas desde que comenzaste a tener esta exposición?

“Si, pero no todas las que se hubieran abierto si estuviéramos en una situación normal sin pandemia. Por ejemplo, el libro de mi viaje por la Ruta de la Seda, a mí me encantaría hacerlo, pero ahora la industria editorial en lo que menos piensa es en publicar nuevos títulos sino en sobrevivir”.

Crónicas africanas, el libro que Fernando escribió tras su viaje por África

¿Cómo fue ese lapso de tiempo entre que empezaste a sospechar que te ibas a tener que volver y cuando ya era un hecho?

“No tuve ni tiempo para sospechar, ni despedirme del viaje. Nada de comprar regalos, ir a comer a tal lugar, nada. Fue todo muy rápido. Yo estuve con mi vieja en Turquía que fue el último país que conocí. A los dos días que se empezó a hablar del coronavirus allá, mi mamá ya se tenía que volver para Argentina. Tenía fe en que todo pasara rápido. Mi idea era seguir el viaje, pero no sé si iba a llegar a China que era la idea original, porque estaba muy cansado y casi no tenia plata. Dos días después recibí un mensaje de mi viejo alertándome de que iban a cerrar las fronteras turcas y argentinas. Me puse a leer los diarios y me di cuenta de que ya la cosa era seria. Ese mismo día conseguí pasaje a Qatar, donde hice escala para venir a Argentina”.

Fernando en el aeropuerto de Qatar, esperando para volver al país

¿Cuánto de organización y cuánto de “vemos que va pasando en el momento” hay en tus viajes?

“Es como todo en la vida. Hay días que están planeados y días que no. Cuando llegó a un lugar lo tengo estudiado y sé mas o menos qué es lo que quiero hacer. El primer mes tenés una rutina armada, pero cuando pasan las semanas el viaje se convierte en tu vida, y en tu vida no tenés una rutina establecida para todos los días. No estás apurado en hacer cosas o conocer lugares, porque no es que ya te vas a volver y no tenés tiempo, lo podés hacer en otro momento”.

¿Hubo algún destino de la Ruta de la Seda que te haya marcado más que el resto?

“A mí el país que me encanta, pero me encanta, es Irán, y si pudiese volvería ahora mismo”.

¿Por qué Irán?

“A ver, eso tiene siempre que ver con la experiencia subjetiva de uno. Capaz le preguntas a otro y te dice que fue el peor lugar que visitó, y está perfecto. Al final los paisajes, la arquitectura, la comida y todo eso son cosas secundarias, sobre todo en viajes tan largos. Lo que te define el viaje son la gente y las relaciones humanas, y en Irán conocí muchísima gente super abierta a conocer a otros, y con una hospitalidad que me sorprendía y muchas veces me daba vergüenza. Hice muchos amigos allá, si llegara a volver no tendría que pagar una noche de hospedaje“.

¿Qué fue lo que más extrañaste de Argentina?

“Amigos, familiares, comidas, cosas superficiales entre comillas como el baño o el mate, pero, habiendo crecido en una sociedad occidental, sobre todo la privacidad. En Medio Oriente todo se hace con hermanos, tios, primos, abuelos, etc. Debo haber tenido comidas con más de 30 personas unas 25 veces al menos, y en Argentina jamás. En un punto es hermosisimo, pero a veces querés estar dos horas sin que te inviten a un lugar o te llamen”.

¿Intentaste explicar esto de la privacidad?

“No era capaz de decírselos, me tuve que adaptar, igual tampoco es que era algo horrible, es algo lindo. Me acuerdo un día que estaba con una amiga china en una ciudad de Irán, viviendo con una familia, y me llamaban todo el tiempo para hacer cosas, pero todo el tiempo. Una vez después de estar todo el día recorriendo, me senté y dije por favor que no me llame nadie por una hora, a los 5 minutos me llaman al grito de Fernando, Fernando, mi amiga se empezó a cagar de risa”.

¿En qué países más te sorprendiste y te avergonzaste por la solidaridad?

“En Omán un amigo, ni siquiera un amigo porque lo conocí ahí, me hospedó en su casa un mes, que fue todo el tiempo que estuve en el país. Nunca me pidió nada, me llevó a recorrer el país, me invitaba a comer, algo impresionante. Imposible imaginárselo en Capital. Además, todas las noches se cocina un plato extra para darle al vecino. Después muchas historias en Irán, pero no hace falta que te den algo. Vas por la calle y te dicen welcome to Irán, no te dejan pagar cuando vas a comer. Me acuerdo que un nene se me acercó una vez y me preguntó si me podía cantar una canción, y dije wow“.

Siempre hacés foco en intentar mostrar la realidad de los países de Medio Oriente, que no son solo imágenes de guerra y atentados como muestran algunos medios o el cine. ¿Sentís que esta especie de batalla que libras la vas ganando o hay gente con el chip muy instalado?

“Si al menos a una persona le cambié un poco la cabeza o al menos le hice reflexionar sobre el tema, desde mi punto podemos decir que gané. Realmente cuando uno conoce estos lugares y a su gente, le da bronca que solo se muestre lo malo, es triste. En un sentido yo quiero que eso cambie, pero es una batalla, si la llamamos en esos términos, complicadísima. Me guste o no, lo mío es apenas una cuenta de Twitter por ahora, ojalá crezca más”.

Resultados de la búsqueda “Afganistán” en Google. Si se sigue bajando, se verán imágenes similares en todo momento. Solo de guerra habla el mundo.

¿Qué lugares de estos que están tan marcados en el imaginario colectivo como escenarios de batalla constante se te vienen a la cabeza?

“Daguestán – una de las 22 repúblicas anexadas a Rusia – la recuerdo particularmente, en la guía de viajes directamente dice no vayas. A ver, el paradigma número uno en cuanto a eso es Afganistán, que tampoco es que las recomendaciones de no ir son tan exageradas, el país está en guerra. Es tristísimo decirlo, y la pérdida de una vida ya justifica todo, pero vamos a poner de ejemplo Kabul, capital de Afganistán. Supongamos hay un atentado cada dos meses, y en ese atentado mueren 40 personas, es un espanto, es horrible y terrible, pero en Kabul viven 5 millones de personas. Aunque una vida es terrible, si hacemos el porcentaje, es el 0,000001. No justifico, que no se mal entienda, pero no es como nos muestran que vos vas a llegar y en el mismísimo momento vas a morir“.

Advertencia de varios países de no visitar la República de Daguestán, Rusia.

¿Twitter es tu red social favorita o cuándo te diste cuenta que tus historias en formato hilo eran un éxito dijiste “es por acá”?

“Twitter se convirtió en mi red social favorita, no lo era, básicamente porque es la que me dio repercusión y porque me llegan muchísimos mensajes hermosos. Muchas veces se dice que es la red del odio, pero el 99% de los comentarios son hermosos, la gente me cuenta sus historias, es muy lindo”.

Hablando de odio, sos de los pocos periodistas que tiene tantos seguidores con ideologías políticas tan distintas. Últimamente, cuando hacés comentarios acerca de la gestión del coronavirus por parte de Argentina u algún otro país, te saltan a atacar con que no te metas en política. ¿Qué te genera esta clase de comentarios?

“No me genera absolutamente nada. Obviamente al principio uno no está acostumbrado y se pone mal. Me parece que en ninguno de mis comentarios hay una falta de respeto a alguien, en todo caso siento mi posición política sobre algo, que en realidad la siento todo el tiempo. Pasa que no es lo mismo sentar una posición política sobre Armenia, Georgia o Azerbaiyán, que la mayoría de la gente no sabe lo que está sucediendo, que sobre algo tan cercano como el país de uno. Igual de cada 100 tweets míos, como mucho dos son de política local. Me parece que está bueno que haya ideas diferentes, las respeto y hasta les pongo like. Ahora, cuando te putean ni contesto, es gente que vive de eso, lo mejor es dejarlos cocinándose en su veneno y no dar repercusión”.

Ya conocemos la postura negacionista del Estado turco, donde podés ir preso o te asesinan como al periodista Hrant Dink por hablar del tema. Pero vos al hacer un viaje tan largo dejaste de conectarte con lugares y lo hiciste con la gente, ¿qué dice el ciudadano turco del Genocidio Armenio?

“Hay temas que son difíciles de hablar con los locales sino hablás el idioma, ese es siempre el gran problema. Yo siempre trato de ir más al fondo de las cosas, pero hay ciertos temas complicados de hablar, lo mismo que si voy a Armenia no me resultaría fácil hablar de Nagorno Karabaj. Sí hay una cierta izquierda secular que habla del tema con más libertad y sin miedo, y hay un sector más conservador que lo niega”.

Hrant Dink, periodista turco de origen armenio, fue perseguido y procesado 3 veces por el Estado turco por hablar del Genocidio armenio. En 2007 lo asesinaron de un disparo en la puerta de su diario.

¿En ningún lugar te hablaron o escuchaste algo del tema? ¿Si viajabas sin saber nada del tema hubieras vuelto sin saber?

“No escuché nada, pero hay que tener en cuenta que los círculos que yo frecuenté eran los de un turista, dormía en un hostel y no en la sede de un partido político. Llevan un tiempo esas cosas, no es que llegas y ya te ponés a hablar de política por ejemplo. Sinceramente si hubiera ido sin saber del tema hubiera vuelto de la misma manera”.

Desde hace varios años los derechos de la mujer están cada vez más en el centro de la escena debido a los movimientos feministas que se cansaron de estar a la sombra del hombre en cuanto a derechos. ¿Cómo viste este tema en los países de la Ruta de la Seda?

“Es una pregunta muy larga y díficil de responder, en cada lugar es distinto. Además, no soy mujer así que no sé si realmente sirve lo que yo sentí. Pero sí, la influencia occidental, que muchas otras veces es pésima, llega. De hecho hay movimientos feministas islámicos”.

¿Pero el maltrato a la mujer es como se muestra en Occidente o sentís que se podría trazar un paralelo con esto de la imagen de guerra constante?

“En ningún momento vi maltrato, 0 porciento. Lo que hay son costumbres diferentes y culturas que desde el punto de vista Occidental son conservadoras y delegan a la mujer a un plano más secundario. No es algo que se hace desde la maldad. Por ejemplo, en Afganistán las mujeres van por la calle completamente cubiertas con un velo para que los hombres no las miren lascivamente. Que quede claro que me parece pésimo. Si hubiera que cambiar algo es que los hombres no las miren así para que las mujeres puedan salir a la calle como quieran, pero esa es la solución que se encontró mientras tanto. Después discutimos hasta que punto es bondad para protegerlas y hasta qué punto no, eso es larguísimo, pero no es que se hace como maltrato”.

Para ponerle un poco de humor, quiero que termines de contar esta historia. Una vez te consultaron si habías sentido miedo en tu último viaje y dijiste que lo más cercano fue una vez que hiciste dedo y te levantó un tipo, ¿en qué condiciones estaba este tipo?

“Fue en Daguestán, Rusia. No fue uno, eran dos. Dos adolescentes sacados que iban a 140, 150 por hora, escuchando música electrónica a todo volumen, se empujaban, el que manejaba soltaba el volante. Les dije algo tipo que rápido vamos, cuando me tendría que haber bajado, pero no es fácil tener el carácter para hacerlo. Por suerte no pasó nada y fue un dedo corto”.

¿Tenés pensado, para cuando todo pase, seguir viajando?

Me gustaría seguir viajando por Sudámerica, completar India y China que me faltaron de la Ruta de la Seda, volver a Medio Oriente, al Cáucaso que no conocí Armenia. Igual primero que no tengo plata, y segundo que el viaje en el que pienso ahora es salir a ver a mi hermano y a mis amigos”.

Disfrutá la entrevista completa acá

Vardan Bleyan

Vardan Bleyan

El periodismo no se puede reducir a "notas" que pierden interés y valor una vez que son leídas, esas que no invitan al lector a reflexionar, que no impactan en él, esas cuyo foco es una banalidad y sus títulos engañosos. "El periodista no debe ser el protagonista". Periodista. Futuro Licenciado en Comunicación Audiovisual.

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Publicado por: Vardan Bleyan

vardan_bleyan@hotmail.com

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