El Pianista, letanía visual de una Guerra infame hecha película

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Un director, una película, un Oscar

La llamada batalla de Berlín, fue la última de esa catástrofe que se llamó Segunda Guerra Mundial. Esta comenzó el 16 de abril de 1945 con el inicio de la ofensiva del ejército Rojo, recompuesto luego de estar entre las cuerdas en el sitio a la ciudad de Stalingrado y finalizó el 2 de mayo con la rendición de la cuidad

El final fue una lucha  cuerpo a cuerpo por entre las calles en ruinas de una ciudad bombardeada . Los soldados rusos se enfrentaron con jóvenes de 14 o 15 años obligados a pelear o ser fusilados como traidores, por el régimen. La desolación y destrucción fue el fiel reflejo del sentimiento alemán, que más allá de su apoyo o no a Hitler, había luchado con una fiereza, finalmente superada por la tenacidad Rusa y la inquebrantable dignidad y decisión de Ingleses ,franceses y demás aliados

El film de Roman Polanski, El Pianista, retrata como nadie esa desolación, ese sentimiento de derrota. La alegría de los triunfadores y el pánico de los perdedores, son pinceladas de una clase de historia y cine, que hace de la imagen su prédica moral y su desgarro emocional

Título: El Pianista. País: Francia, Polonia, Alemania, Reino Unido. Año: 2002.

Director: Roman Polanski.

 Guión: Ronald Harwood.

Reparto:  Adrien Brody,  Emilia Fox, Michal Zebrowski, Ed Stoppard,Maureen Lipman,Frank Finlay, Jessica Kate Meyer, Julia Rayner y  Cyril Shaps.

La Película

Varsovia, 1939. Un pianista toca una pieza en un estudio de radio, ese pianista es Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody), Wladek para los amigos y es muy  popular en su país. Lleva una vida acogedora, disfrutando su talento. La Alemania de Hitler invade Polonia ese mismo año y comienza la Guerra. Los nazis toman la  capital de Polonia. Wladek y su familia, están impactados, los tranquiliza escuchar por radio que Francia e Inglaterra le declaran la guerra a los invasores, aunque la realidad les sacude a la mañana siguiente el ejército alemán de ocupación, comienza a imponer  sus leyes perversas y asesinas.

Así, los Szpilman son obligados abandonar su casa a la fuerza para ir a vivir a la zona acotada denominada gueto, donde son aislados  judíos y otras etnias, que Hitler considera contaminantes Por todos lados se respira pobreza, aislamiento,  sobrepoblación y la tremenda crueldad del régimen opresor. Wladek trata de llevar comida a su familia con lo poco que gana inicialmente en el propio gueto. Los Szpilman son finalmente seleccionados para partir en uno de los trenes que los llevaría a inexistentes campos de trabajo. Estos  no son otra cosa que campos de concentración momentánea , donde miles  agonizaran a la espera de la tan ansiada solución final al problema judío, con la que sueña el nazismo

Gracias a un policía  amigo, Wladek  puede escapar y a pesar de perder a toda su familia, logra  esconderse en un departamento, que  admiradores de su música le prestan .Allí  deberá estar solo y en silencio, solo recibe cada tanto y cada vez más espaciado, la visita de un personaje miserable que le trae algo de comida  (le deja un pan o algo de arroz). Esta allí gracias a la resistencia polaca y totalmente desamparado y débil. Una única ventana  lo conecta visualmente con la calle y por la que ve la sangrienta revuelta de aquellos polacos que asinados y en condiciones de una inferioridad  explícita, intentan oponerse al ejercito alemán. Es más un suicidio colectivo con dignidad, que un enfrentamiento armado

Para entonces corría el año 1943.Visualmente, el gueto es agobiante, la ventana es el único lugar a través del cual el pianista  ve imágenes, a veces  inconexas, pero  que construyen  el relato de lo que sucede .Todo gira alrededor de una sola idea, la muerte .Está juega a la ruleta rusa, pero los tiros caen siempre de un solo lado. Los nazis aplastan el levantamiento polaco .El espectador se siente tan a la intemperie como el protagonista cuando su departamento escondite es destruido por el fuego de un tanque. Flotan preguntas sin respuesta: donde ir, como aguantar, como vivir.

La cámara de Polanski dibuja este deterioro con artesanía profesional, lugares, prisioneros, opresores, días y noches, son pinceladas fotográficas .Adrien Body construye un Wladek , física y emocionalmente creíble, sobre todo en sus procesos de deterioro .Su rostro desde el comienzo del conflicto retrata, incredulidad y miedo, pero una integridad para subsistir que es indeclinable. Es una actuación magistral, casi artesanal, dentro de una  ambientación  situacional, en el rango de la perfección.  Wladek  es un icono del polaco judío, que convertido en un subhumano termina deambulando casi salvajemente entre ruinas de una ciudad destruida. Wladek es la guerra. La película también.

Polanski vivió en su propia carne el holocausto siendo un niño. Allí, en la misma Varsovia,  ciudad a la que sus padres habían vuelto desde Paris (donde el director nació) tres años antes de la invasión Nazi, Con tan solo siete años, Polanski vio cómo se llevaban a su padre a  Mauthausen (centro de aniquilación)  de donde él pudo sobrevivir; su madre no corrió la misma suerte y murió en Auschwitz. Por ello y por haber podido escapar como el protagonista de “El Pianista”, su película nos muestra la crudeza de la vida en el gueto, muchas veces, con una sensibilidad y un realismo autobiográficos.

Nos pone frente a  imágenes que son insostenibles, nos empapa del terror de  personas como Wladek .Su mundo está silenciado, en palabras pero no en sonidos, cañones, disparos de metralla y fusiles, retumban constantemente .Una atmósfera angustiante entre escombros materiales y morales. Distintos pasajes ponen en valor la  fortaleza ante la debilidad, ya sea cuando el pianista vuelve a su casa del gueto, tras la partida de su familia o como cuando sale de su escondite  a una destrozada Varsovia, sin gente, sin casas, sin ejércitos, ni vida alguna . Se entrega ante lo que cree son nazis,degradado físicamente. Por suerte para él y los espectadores ,estos son soldados aliados de recorrida en el epilogo de una feroz batalla. La guerra había terminado

“El Pianista” fue nominada para seis Oscar llevándose, la mitad de ellos. Uno por guion adaptado, otro por el trabajo actoral de Adrien Brody y el último, a la fantástica dirección de Roman Polanski. Es una película cruda, bien filmada y actuada. Quizás alguien  pueda sentirla larga, pero ese sentimiento es el que nos iguala al de sus personajes. El cansancio moral es la sangre que recorre la historia El publico en sus butacas, siente que solo es solo espectador de una ficción ,que de ninguna manera y por suerte, hoy es nuestra realidad y lo agradece con el aplauso

Roman Polanski

La vida de Roman Polanski de 85 años, se parece a una obra de teatro en la que se combinan el triunfo y la tragedia. El director polaco logró el reconocimiento mundial con películas como Chinatown (1974) y Rosemary’s Baby (1968) pero en su esfera privada, ha soportado y superado duros golpes del destino.  Fue expulsado de la Academia de Hollywood después de casi 50 años y  renunció a la presidencia honorífica de la ceremonia de los César, los premios del cine francés, por las protestas de defensoras de los derechos de las mujeres. El motivo: el director se declaró culpable de haber abusado de una menor .Por este delito paso 42 días en prisión preventiva en los EE.UU. Hasta que huyo a Paris en 1977. Desde ese día esta con pedido de captura por lo que no pude regresar a Hollywod

En Europa siguió filmando películas como Tess (1979) con Natassja Kinski y  El Pianista (2002), con la que conquistó la Palma de Oro en Cannes y el Oscar de la academia. 

En sus producciones trabajo con estrellas de renombre, como Ewan McGregor y Pierce Brosnan, con los que rodó The Ghost Writer (2010), o Kate Winslet, Jodie Foster, Christoph Waltz y John C. Reilly a los que dirigió en Carnage (2011).

La vida Polanski no fue fácil. En 1969 fue asesinada su mujer Sharon Tate, embarazada de ocho meses,  de manera brutal por seguidores de la secta de Charles Manson, en su casa de Los Ángeles. Su madre, también embarazada murió en  Auschwitz. Él mismo logró huir del gueto de Cracovia y sobrevivió con varias familias de campesinos que le acogieron. Hoy es ciudadano francés y esta casado desde 1989 con la cantante y actriz francesa Emmanuelle Seigner, con la que tiene dos hijos.

Sus películas reflejan la violencia, la muerte y la locura. En una de sus primeras producciones, Repulsión (1965) la actriz Catherine Deneuve sufre alucinaciones y mata a dos hombres. Macbeth (1971) y Rosemary’s Baby (1968) son tragedias. Chinatown (1974) es un brutal thriller de misterio y Venus in Fur (2013), un drama sadomasoquista.

Su última película se llama “Basada en hechos reales”, trata sobre lo ocurrido el 10 de marzo de 1977 en la casa del actor Jack Nicholson en Hollywood. Aquel día Polanski sedujo a una joven de 13 años con drogas  para mantener relaciones sexuales, pero hasta hoy sigue afirmando que éstas fueron consentidas. Solo su capacidad artística es la que obtuvo una especie de indulto social. Su delito aún espera una condena


Pablo Kulcar

Pablo Kulcar

La reflexión no atenta contra la necesidad de informar.Una noticia no deja de ser un recorte subjetivo, que hacemos, de lo que llamamos "la realidad".La honestidad intelectual es el prisma por donde la pasamos.Debemos intentar descubrir aquello que se esconde en una maraña de textos, palabras e informaciones y surfear los relatos de "verdades relativas" disfrazadas de "absolutas"

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Publicado por: Pablo Kulcar

pablokulcar@hotmail.com

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